Hipersomnolencia

La hipersomnolencia se conoce como somnolencia diurna excesiva o sueño nocturna prolongada. Anteriormente se lo denomina hipersomnia.

Las personas que sufren de hipersomnolencia deben tomar una siesta repetidamente durante el día, generalmente durante momentos inapropiados, como durante el trabajo, durante una comida o en medio de una conversación.

Por lo general, los pacientes tienen dificultades para despertarse luego de un largo sueño y pueden sentirse desorientados.

Principales Síntomas

  • ansiedad
  • mayor irritación
  • energía disminuida
  • inquietud
  • pensamiento lento
  • habla lenta
  • pérdida de apetito
  • alucinaciones
  • dificultad de memoriaAlgunos pierden la capacidad de funcionar en entornos familiares, sociales, ocupacionales u otros. Por lo general, la hipersomnolencia generalmente afecta a adolescentes y adultos jóvenes.

    Criterios diagnósticos específicos para la hipersomnolencia

    El síntoma más conocido es somnolencia excesiva durante al menos 1 mes o al menos 3 meses, como lo demuestran los episodios prolongados de sueño o los episodios de sueño diurno que se producen al menos 3 veces por semana.

    La somnolencia excesiva causa angustia o deterioro clínicamente significativo en áreas sociales, ocupacionales u otras áreas importantes de funcionamiento.
    La somnolencia excesiva no se explica mejor por el insomnio y no ocurre exclusivamente durante el curso de otro trastorno del sueño (por ejemplo, narcolepsia, trastorno del sueño relacionado con la respiración, trastorno del sueño circadiano o una parasomnia).
    No puede explicarse por una cantidad inadecuada de sueño.
    La alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, una droga de abuso, un medicamento) o una afección médica general.
    La hipersomnolencia puede coincidir con otros trastornos mentales o médicos, aunque esta afección no puede explicar adecuadamente la queja predominante de hipersomnolencia. En otras palabras, la hipersomnolencia es lo suficientemente importante como para justificar su propia atención clínica y tratamiento.

    Puede ser el resultado de un problema físico, como un tumor, un traumatismo craneal o una lesión del sistema nervioso central. Las afecciones médicas que incluyen esclerosis múltiple, depresión, encefalitis, epilepsia u obesidad también pueden contribuir al trastorno.



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